ERRADICACIÓN DE LAS
DISPLASIAS
Por el Dr. Miguel Ruiz, Clínica Mediterráneo-Madrid. Académico
Correspondiente en la A.C.V. y la de Cataluña.
·
Introducción
· Teoría
explicativa de la displasia
· Etología
· Programa
de selección
·
Diagnóstico de la displasia
· Síntomas
de un perro displásico y consejos útiles a un dueño de perro
displásico
INTRODUCCIÓN
La displasia de cadera en el perro ya fue relatada en 1935 por
Schenelle y, desde entonces, se han publicado muchos artículos y
libros, y cada uno de ellos ha aportado algo al conocimiento de esta
anormalidad.
Cuando se reconoció que era un problema básicamente canino,
comenzaron las investigaciones que están dando más respuesta a las
numerosas cuestiones de criadores y aficionados. Así pues, intentaré
explicar las bases elementales, tanto de la Genética como de un
programa elemental de cría, con vistas a ir reduciendo la incidencia
de la displasia de cadera en el perro.
TEORÍA
EXPLICATIVA DE LA DISPLASIA
El perro puede ser comparado a
unas estructuras arquitectónicas elementales que constan de muchos
diseños, desde casas muy pequeñas a rascacielos. También en el perro
hay razas muy pequeñas y de tamaños muy grandes. En ninguna especie
animal doméstica existe tal variedad, con razas genéticamente
determinadas.
Siguiendo el símil, una sólida estructura arquitectónica está
formada por unos buenos cimientos y paredes maestras, así el perro
tendrá una buena estructura, que corresponde, por supuesto, con su
sistema esquelético.
La articulación de la cadera es la parte del esqueleto que une las
estructuras de los miembros posteriores a la pelvis. Es el punto
principal que conduce toda la fuerza generada en las "patas" al
resto del cuerpo.
La articulación de la cadera está formada por la cabeza del fémur y
el acetábulo del coxis y su función normal depende de la fijeza y
correspondencia entre la cabeza y el acetábulo. Ambas superficies
óseas están cubiertas por un cartílago muy suave. La articulación a
su vez queda rodeada por un tejido conectivo llamado "cápsula
articula". Cápsula donde se produce un líquido llamado "sinovia"
cuya misión es lubricar y nutrir el cartílago articular. Además la
articulación está compuesta, y "agarrada", por las inserciones
musculares, por la cápsula y el ligamento redondo.
El normal desarrollo de la cadera desde el nacimiento del cachorro a
la madurez se determina por la buena forma de fijación que se
desarrolle entre todas las partes de la articulación. Diversos
estudios han demostrado que la displasia no está presente en el
momento del nacimiento pero se desarrolla con el crecimiento o
cuando los perros son adultos.
"DISPLASIA" significa literalmente "MAL DESARROLLO" y en ella la
fijeza de la articulación se pierde, alterando la armonía del
movimiento articular. Pérdida que se demuestra por radiografías.
Podremos ver la separación que existe entre la cabeza y el acetábulo
(subluxación), y el resultado de tal separación es una anchura del
espacio articular que ejerce presión sobre los componentes
articulares y una superficialidad del acetábulo, y por ello la
cadera reacciona mediante cambios de tamaño del hueso, forma y
estructura, en cambios del cartílago articular y del líquido
sinovial, siendo el resultado final una forma de artritis,
osteoartritis o enfermedad degenerativa de la articulación. En estos
cambios existen diferentes grados de lesión que van desde la mínima
subluxación hasta graves reacciones del hueso u osteoartritis. El
perro displásico sufre una debilidad de su estructura, que depende
del propio individuo, y del grado de lesión, y puede detectarse
rápidamente, o puede tardarse cierto tiempo. Los movimientos del
perro displásico revelan el estado anormal, o de cojera, existiendo
también los síntomas de dolor o disconfort varios.
Generalmente se clasifican en dos fases: aguda en cachorros de tres
a doce meses, o crónica con síntomas de artritis o artrosis, en
perros adultos. La agudeza de los síntomas depende también de la
adaptación del individuo al problema y al medio ambiente en el que
vive el perro.
Los hallazgos radiográficos no se correlacionan necesariamente con
los síntomas clínicos. Un perro displásico puede tener notables
cambios radiográficos sin evidenciar marcha anormal o dolor, y al
contrario, puede ocurrir que el perro tenga leves cambios
radiográficos y sin embargo notable cojera o dolor.
ETOLOGÍA
La displasia está considerada como
un carácter hereditario que está controlado en el "genotipo" de cada
individuo y que está formado por los "genes" recibidos de los
padres, la mitad del padre y la otra mitad de la madre.
Todos los trabajos científicos publicados están de acuerdo en que
existe una base genética para la displasia, aunque existen
diferencias de interpretación en el sistema de herencia y el modo
que los genes la transportan. Podemos hacerlo por mecanismos
diferentes, como metabolismo de los estrógenos, masa muscular, según
el espasmo del músculo pectíneo, el volumen del líquido sinovial,
etc.
El concepto más generalizado es que la displasia es un carácter "poligénico",
es decir que son muchos "genes" los que afectan al carácter
"displasia". Este concepto se admitió en 1960, y ha sido confirmado
por diversas investigaciones realizadas hasta 1970. En 1974 se
publicó otra investigación según la cual hay al menos "un par de
genes recesivos" y el resto se serían para "modificar" tal efecto.
Por lo tanto según este tipo de herencia la displasia de
cadera sólo puede ser controlada a través de una selección de los
reproductores. Los caracteres "poligénicos" de la displasia
tienen un promedio de hallazgos, o características, que van desde
los más deseables a los menos deseables. Por ejemplo, cruzando dos
perros de conformación ideal se puede esperar que el resultado sea
una descendencia de conformación ideal, en comparación con otros
cruces en que los dos padres o uno de ellos no fueran de
conformación ideal.
Por tanto los cruces entre perro normal y una perra normal,
producirán más cachorros normales, que si los padres son displásicos
o uno es normal y otro es displásico. La apariencia o "fenotipo" de
las caderas oscilará de "excelente" a "displasia aguda" con todos
los grandes intermedios.
Los caracteres "poligénicos" de la displasia también están
influenciados por el medio ambiente que les rodea y así éste puede
disminuir o aumentar los efectos del potencial genético. La mayor
influencia negativa está causada por la sobrealimentación. Una mayor
ingesta de una dieta calórica suele causar un temprano desarrollo de
la displasia, o más severos displásicos, que un consumo normal de
dieta más baja en calorías, que ha escondido el defecto más tiempo,
pero no modifican el "genotipo" en ningún caso cuando éste está
presente en el perro.
PROGRAMA
DE SELECCIÓN
Hace algunos años se admitía como
bueno cruzar un perro "normal" con otro u otra "displásico medio",
pero es un grave error. A través de los años viene comprobándose que
este cruce da una mayor incidencia de displasia, por lo que,
comprobado estadísticamente en gran número de proles, debemos
desechar tales cruces.
Propongo un programa de selección, que debe divulgarse al ser el
único efectivo, aunque también hay que señalar que para llevarlo a
la práctica con éxito requiere la cooperación, honestidad y
apertura, entre los varios criadores.
Los puntos a considerar son:
1- Cruzar sólo "normal" con "normal".
2- "No utilizar"
a) Perros normales procedentes de camadas con alta incidencia de
displasia.
b) Perros normales procedentes de uno o ambos padres displásicos.
3) Escoger como padres aquellos machos con pedigrí normal, y que
podemos observar que produjeron muy pocos, o mejor, ningún
descendiente displásico.
4) Cooperación entre varios criadores para comprobar las proles e
identificar los padres-machos que sean "superior".
5) Escoger como hembras aquellas madres que sus fenotipos en
relación a la displasia, sean superiores al de sus padres y al
promedio de la raza.
6) Cuando se consiga bajar la frecuencia de la displasia, será
cuando se podrán realizar los estándares de selección "superior"
para machos y hembras como reproductores.
DIAGNÓSTICO DE LA DISPLASIA
Un programa de selección requiere
un estándar para identificar los perros que deberemos escoger con
unas características deseadas, por lo que habrá que describir un
criterio para diagnosticar la displasia.
La profesión veterinaria de todos los países ha logrado una
evolución positiva, y aceptada, mediante el estudio radiográfico en
el que se describen como hallazgos radiográficos la subluxación, la
remodelación de la cabeza del fémur y del cuello femoral,
superficialidad del acetábulo y degeneración secundaria de la
articulación.
La aplicación de los criterios radiográficos establece un estándar
para cada raza y para cada edad, organizados y controlados por
distintas fundaciones como la OFA (Orthopedic Fundation for Animals)
para USA y la FCI (Federación Cinológica Internacional) para Europa,
señala la edad de un año para el Pastor Alemán y razas de menor
peso, y de un año y medio para aquellas razas de mayor peso y
tamaño.
La posición radiológica es constante para ambas entidades y requiere
una exacta posición que sólo se consigue bajo anestesia general o
profundo tranquilizante. Se establece que los fémures estarán
paralelos, las rodillas rotadas hacia dentro, las rótulas situadas
en la línea media del fémur, la pelvis simétrica incluyendo el ala
del ilion y rodillas. Repetimos que la posición radiográfica es
imprescindible para el diagnóstico. También es necesario que la
calidad de la radiografía permita apreciar el borde del acetábulo
(cazoleta) a través de la cabeza femoral así como la trabécula ósea
del cuello y cabeza por lo que la penetración radiográfica y el
contraste de la placa requieren un buen aparato de Rayos X.
Las evaluaciones diagnósticas radiológicas dependen de los
estándares aceptados por cada país y cada Club Canino; unos dan
grados de "libre", "transitorio", "displasia ligera", "moderada" y
"severa", otros dan "excelente", "bueno", "regular", "límite" y
"displásico".
SÍNTOMAS
DE UN PERRO DISPLÁSICO Y CONSEJOS ÚTILES A UN DUEÑO DE PERRO
DISPLÁSICO
A veces no hay síntomas llamativos
y también aparecen camuflados por el carácter del perro. En general
se sientan más tiempo que caminan, se levantan con cierta dificultad
especialmente en suelos resbaladizos como terrazo, parquet o
similar, caminar con especial "bamboleo", saltan "como canguros o
conejos", en el movimiento de sus extremidades traseras, notan
molestias al estirar sus remos traseros, a veces balancean el cuerpo
sobre los remos anteriores, y vistos por detrás tienen el contorno
en forma de "pera".
Pero la displasia no es una tragedia, excepto si deseábamos utilizar
en la reproducción el ejemplar que la padece, porque muchos perros
viven sin sufrir lo más mínimo. Debe permitírseles el ejercicio
moderado, pero no forzarles a saltar, ni jugar con pelota, etc.,
entrenarles en obediencia, rastreo, caza, pero no excesivamente, no
dar cantidad excesiva de comida para que no engorden, evitarles
pisos lisos y resbaladizos y dar terapéutica física, o complejos
minerales compensados.
No cruzarles bajo ningún concepto, incluso castrar las hembras y
vasectomizar los machos.. Los perros displásicos pueden ser, y son
de hecho, unos inmejorables animales de compañía. Acorde con la
edad, raza, cojera o síntomas, los dueños deben consultar con el
veterinario sobre los posibles tratamientos médicos o quirúrgicos
que modernamente existen tales como triple osteotomía pélvica,
pectinectomía, artropatía, y la moderna prótesis de cadera con
sistema modular que ya se encuentra en España al alcance de muchos
veterinarios y al bolsillo de los propietarios.
Ahora una novedad para criadores muy críticos y avanzados, ya existe
en España el diagnóstico precoz y orientativo de la displasia de
cadera a los 4 meses de edad. Con el sistema radiográfico de
Distracción radiográfica o sistema PennHip ya a esta edad puede
obtenerse una orientación sobre los cachorros que han de elegirse
para su crianza, o conocer los que serán probablemente displásicos
al año de edad.